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EL RACISMO EN LIMA- PERÚ

No trataré de la historia del racismo o como lo vivieron nuestros ancestros en el mismo incario o en la etapa colonial ni lo que ha pasado el campesino en nuestra avanzada etapa republicana, tampoco mencionaré a los coolies chinos, ni nuestra actitud durante la segunda guerra mundia frente a los japoneses asentados en suelo peruano, sólo haré unos breves apuntes de lo que veo en la Lima - Perú de hoy, quedando sentado que el racismo existió, existe y seguramente existirá por muchos siglos, lo que significa que debemos luchar indesmayablemente contra esta conducta, tanto desde el punto de vista legal como ético, y no sólo en cuanto a la actitud de otros sino la que detectemos en nosotros mismos.

Quede claro que el racismo no tiene que ser de los blancos, se da en personas de cualquier color de piel.

Tener una sociedad multirracial no ha significado que esté atenuada esta lacra, la que se manifiesta de diferentes maneras, el concepto lo extiendo a más allá que alguien se crea superior en razón del color de su piel o por las creencias que posea, también se da en los que se sienten inferiores por lo mismo, pienso que los publicistas explotan bien esta debilidad, basta ver como las grandes tiendas por departamentos tienen por protagonistas de sus campañas a las personas de la raza blanca aunque los clientes sean básicamente mestizos, o cuando se recibe con los brazos abiertos a desconocidos artistas del exterior generalmente con rasgos distintos a nuestro promedio, o en la frase "hay que mejorar la raza", mayormente referido al deseado nieto de un color más claro al propio, o a nuestra pena al ver a personas del admirado color blanco pero que se encuentran en la pobreza.

Otro indicador del racismo subyacente es la contratación de cargadores negros para los entierros o que los porteros de los hoteles cinco estrellas sean frecuentemente del mencionado color, u oír las risotadas por los frecuentes bromas que tienen como objeto de mofa al negro, luego al cholo y muy cerca a la comunidad judía.

El triunfador no se exime de ser víctima del racismo, ¿Podemos negar acaso que cuando tuvimos un presidente de la república con apellido de virrey, no decían muchos con marcado menosprecio "el cholo"?, lo que claro no significó que él explotara ocasionalmente esa situación en busco del apoyo popular.


Nuestros genes son los mismos, sólo la geografía ha llevado a la pigmentación diferente o el devenir del acontecer humano ha creado culturales disímiles. Soy más optimista que pesimista, se ha avanzado en el respeto de los derechos humanos, nuestro compromiso en su defensa es vital, usemos el buen ejemplo, la educación y el marco legal en este esfuerzo de largo aliento.